Rafael de Pool | El Vuelo del chaman
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El Vuelo del chaman

El Vuelo del chaman

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Hurgar en las entrañas de la tierra y de la vida no ha sido extraño para un joven creador que se inicia cual chaman en el campo de la plástica como una aventura de vida y muerte. Su trayectoria artística ha sido como el canto de un destino ya planificado por dioses ancestrales. Secretamente ha guardado la complicidad con la tierra, el fuego y el aire. De allí su pasión por la naturaleza y los organismos naturales, animados e inanimados, que la pueblan. En consecuencia, no es extraño que su obra actual lleve en esencia los conceptos y las formas que en su trayectoria de más de veinte años, ha desarrollado sólidamente.

El concepto reside, principalmente, en la significación ambivalente de los procesos culturales latinoamericanos para elevarlos a significados universales enraizados en la condición humanista, telúrica y cósmica del hombre de hoy y su entorno. Como una explosión emotiva, los símbolos recuerdan en la obra de De Pool esa condición, bastante vapuleada hoy día. Troncos de árboles, piedras, etc. Se convierten en formas sensibles sobre el soporte tela o en el espacio físico mismo.

Entrar a su taller en el corazón de Caracas, es encontrarse con obras de diversos periodos que resumen el espiritualismo extraído del estudio de las religiones de su creador, así como el lado oscuro y luminoso de una realidad. Al mirarlas es inevitable percatarse de la coherencia de su trabajo. Una paleta limitada a colores sepia, ocres, con ligeros rasguños en blanco, rojo o amarillo, es la tierra viva que vibra sobre el soporte, es otra de las características de esta coherencia. Otra sería los materiales que siempre ha usado. Sin embargo cada obra es autónoma, es diferente a la otra. Una instalación, una caja, una gráfica, un relieve, son las vías de expresión transitadas por el artista.

Desde principio de la década de los ochenta, este artista conmovió el medio cultural venezolano con sus instalaciones de gran formato realizadas con troncos quemados, cuerdas y fibras. Estas instalaciones se erigían en grandes espacios abiertos como banderas de libertad, como representaciones de ceremonias en las que el protagonista era el ser humano en ausencia. Apuntalado por sus propias experiencias y por el estudio de diversas disciplinas humanísticas, De Pool ha encontrado la manera de seguir por un camino coherente en el que la confluencia de culturas ha sido un factor importante.

Plumas, hojas secas, tierra, piedras, carbones, huesos, cueros, mecates y otros materiales extraídos del mismo vientre de la avasallante naturaleza del trópico o de la domesticada de países europeos en los que ha vivido, como diría Roberto Guevara, naturaleza barroca o decantada, se imponen como la gran metáfora de la vida misma. No es gratuito que el talento creativo de Rafael de Pool se orienta hacia la percepción de una realidad que se le presenta como enigma y como misterio a desentrañar. De todo y con todos los elementos que le sugieren la presencia del hombre y de la naturaleza cósmica, De Pool ha transitado los caminos de la creación artística expresándose en varios medios, pero siempre dentro de las propuestas del arte conceptual.

Su obra no tiene una temática reconocible a primera vista. Las obsesiones artísticas las expresa en realidades inventadas a partir de las verdaderas, de allí que tome diversos aspectos de un problema para solucionarlo en un solo concepto. Luego de hacer conocer sus primeras instalaciones, no ha habido detención. La persistencia de una búsqueda de la libertad creadora ha sido un norte hacia el que la lógica de lo visible al servicio de lo no visible ha dirigido el timón de sus investigaciones.
Proyecto de vuelo, es su más reciente serie. La presenta a través de la historia como una manifestación humanista del hombre. El vuelo en todas sus acepciones, aviones, almas, espíritus, fantasmas, creencias cosmogónicas tribales y en especial la noción y conciencia de libertad que hace al hombre volar. Collages en técnica mixta conforman este conjunto de piezas conmovedoras y extraordinarias. En cada una de ellas, piedras, plumas, aves disecadas y otros elementos como papeles cuadriculados, mapas de vuelo, azulejos sevillanos, telas con diseños japoneses o hindúes, conforman una compleja estructura plástica sobre un plano-soporte de tela de saco. Todos ellos se integran al conjunto perdiendo su carácter individual expresándose como un símbolo de la humanidad cósmica que necesita ser una sola ante el caos del mundo en la víspera del siglo veintiuno. Las suyas son composiciones privilegiadas por la combinación de formas abstractas y figurativas. Visualmente inteligibles y de polivalencias inquietantes en sus significados. Un pajarito o sus plumas o unas piedras, al ser colocados sobre la superficie del soporte se convierten en collages, pero a la vez se continúan en el dibujo plano, preciso y precioso. Ellos son una realidad real que de tanto serlo se presenta como ficticia.

Es vital para el artista la pluridimensionalidad del trabajo. Él no se limita a compartimientos estancos, sino que, como su proyecto de vuelo, se remonta a todas las posibilidades que le ofrece el hoy para proyectarse al mañana. El vuelo como pensamiento, como sueño, involucra el pasado con el presente como un símbolo de la contemporaneidad. Rafael de Pool con sus collages y relieves abre la puerta al nuevo siglo, con un trabajo que se inserta en las propuestas de identidad universal y las propuestas de globalidad.
Bélgica Rodríguez
Caracas, Junio 1998